Pensamos en proteger del sol la cara, los brazos o la espalda, pero casi nunca los labios. Y sin embargo son una zona muy expuesta y delicada: los labios también se queman, se resecan y se agrietan con el sol. Te explicamos cómo prevenirlo y qué hacer si ya ha pasado.
Por qué los labios se queman con el sol
La piel de los labios es fina y tiene muy poca melanina, el pigmento que nos protege de la radiación. Además, el labio inferior recibe el sol de forma más directa. Por eso se queman con facilidad: aparecen tirantez, enrojecimiento, descamación y grietas.
Cómo prevenir las quemaduras en los labios
- Usa protección solar específica para labios (con SPF) y reaplícala, sobre todo si comes, bebes o sudas.
- Evita las horas de máxima radiación y busca la sombra.
- Recuerda que en la nieve y el agua el sol se refleja y llega con más intensidad.
- Hidrata los labios a diario para mantener la barrera fuerte.
La Academia Española de Dermatología y Venereología insiste en no olvidar los labios dentro de una buena rutina de fotoprotección.
Qué hacer si los labios ya están quemados
- Protégelos del sol hasta que se recuperen.
- Hidrata y calma la zona con fórmulas suaves, sin alcohol ni perfumes.
- No arranques las pieles ni te muerdas los labios.
Una crema reparadora como LipCare Repair® ayuda a hidratar y proteger la piel de los labios mientras se recupera tras la exposición solar. Es un apoyo cosmético; si la quemadura es intensa o aparecen ampollas, consulta con un profesional.
En resumen
Los labios se queman con facilidad porque su piel es fina y con poca melanina. Protegerlos con SPF, evitar las horas de más sol e hidratarlos es la mejor prevención; si ya están quemados, protégelos y cálmalos con fórmulas suaves.
¿Cuidas tus labios también en verano? Descubre la línea DGD Oral Care y reserva tu edición de lanzamiento.