Las aftas —esas pequeñas llagas blanquecinas rodeadas de un halo rojo— son de las molestias más comunes de la boca. Duelen al comer, al hablar y hasta al rozar la lengua. En este artículo explicamos qué son y cómo acompañar su confort, sin sustituir la valoración de tu profesional de salud.
Qué son las aftas
Son úlceras superficiales que aparecen en la mucosa de la boca: cara interna de labios y mejillas, lengua o encías. Suelen ser benignas y desaparecer solas en una o dos semanas. No son contagiosas y su causa exacta no siempre está clara: se relacionan con estrés, pequeños traumatismos (un mordisco, un roce), ciertos alimentos o cambios hormonales.
Cómo cuidar la zona y ganar confort
- Evita irritantes: alimentos ácidos, muy salados, picantes o muy calientes mientras dure la molestia.
- Higiene suave: cepillado delicado, sin frotar sobre la llaga.
- Nada de alcohol en los productos que uses: irrita una mucosa ya sensible.
- Cuida la hidratación de la boca a lo largo del día.
Según MedlinePlus, la mayoría de las aftas se curan sin tratamiento, y las medidas de confort ayudan mientras tanto.
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Cuándo consultar
Consulta con tu dentista o médico si las aftas son muy grandes, muy frecuentes, muy dolorosas o no se curan en dos semanas, o si se acompañan de otros síntomas. En esos casos conviene descartar una causa de fondo.
En resumen
Las aftas suelen ser benignas y se curan solas. Evitar irritantes, higiene suave y cuidar el confort de la mucosa ayuda mientras se recuperan; si no mejoran o se repiten mucho, consulta.
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