Unas encías que se enrojecen, molestan o sangran al cepillarse son una señal frecuente de que algo se puede mejorar en el cuidado diario. Las encías irritadas o sensibles no deben pasarse por alto: cuidarlas bien es clave para la salud de toda la boca.
Por qué se irritan las encías
La causa más habitual es la acumulación de placa bacteriana en el borde de la encía, que provoca inflamación. También influyen un cepillado demasiado agresivo, cambios hormonales, el tabaco o ciertos tratamientos. Cuando la encía está inflamada, se vuelve más sensible y puede sangrar con facilidad.
Pautas para cuidar unas encías sensibles
- Cepillado suave con cepillo de filamentos blandos, sin frotar con fuerza.
- Higiene interdental diaria, con la técnica que te indique tu higienista.
- Evita productos con alcohol, que resecan e irritan.
- No descuides las revisiones: la limpieza profesional retira lo que el cepillo no alcanza.
La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) insiste en que unas encías sanas son la base de la salud bucal.
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Cuándo consultar
Acude a tu dentista si las encías sangran a menudo, están muy inflamadas, se retraen o notas mal aliento persistente. Detectar a tiempo un problema de encías evita que vaya a más.
En resumen
Las encías irritadas suelen mejorar con higiene suave y constante y revisiones profesionales. Cuidar el confort de la mucosa acompaña, pero el diagnóstico y el tratamiento son cosa del dentista.
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